Análisis del Tratado de Lisboa: política exterior Artículo 22, Capítulo 1, Título V

http://www.elpais.com/recorte/20080918elpepiint_4/LCO340/Ies/activista_euroesceptico_propaganda_contraria_Constitucion_europea.jpgEn el artículo del pasado sábado sobre las mentiras y fantasmas de la UE anunciábamos nuevas entregas sobre un tratado, el de Lisboa, que plantea casi tantas preguntas como respuestas. Hoy analizamos las que se abren en torno al Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y de Seguridad. Mañana, coincidiendo con la cumbre extraordinaria, abordaremos la cuestión del presidente del Consejo Europeo.

El Artículo 22 del Capítulo 1 del Título V de la versión consolidada (tras la ratificación de la reforma pactada en Lisboa) del Tratado de la Unión Europea afirma, en su punto primero, que será el Consejo Europeo el que determinará los intereses y objetivos estratégicos de la Unión en todo lo relativo a la acción exterior de la Unión Europea, y añade que el Consejo Europeo se pronunciará por unanimidad para definir las orientaciones generales en este ámbito. En el apartado segundo de este Artículo 22, el Tratado nos dice que «el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, en el ámbito de la política exterior y de seguridad común, y la Comisión, en los demás ámbitos de la acción exterior, podrán presentar propuestas conjuntas al Consejo».

Es decir, la versión consolidada del Tratado de la Unión Europea, que recoge ya las reformas adoptadas en el Tratado de Lisboa, sitúa mejor que cualquier declaración política de cualquiera de los estados miembros o de la Comisión de qué estamos hablando: con Alto Representante o sin él, quien decide la política exterior y de seguridad de la Unión Europea es el Consejo Europeo, es decir, los estados. Así que quitémonos de la cabeza, de entrada, que la Unión vaya a tener un ministro de Asuntos Exteriores llamado Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

Delimitado el terreno de juego, es mucho más sencillo detenernos a analizar las competencias y, sobre todo, las amplias zonas de sombra por las que discurrirán los primeros meses de un cargo que algunos ya han bautizado como Solana 2.0 porque, en definitiva, el nuevo Alto Representante será una especie de Javier Solana pero con un mandato renovado, reforzado y más definido en muchos de sus aspectos, pero no en todos, como veremos a continuación.

Una cuestión previa: ¿cuenta la Unión Europea con una política exterior y de seguridad común? No. La Unión ejerce una acción exterior indudable en muchos ámbitos, pero no tiene una política exterior y de seguridad común propiamente dicha. Cada estado miembro tiene la suya y, cuando lo creen oportuno, los Veintisiete deciden políticas comunes ante situaciones o hechos concretos.

En esos casos, sí puede decirse que la Unión Europea desarrolla una acción común, pero el hecho de que la unanimidad siga siendo la regla básica para adoptar estas decisiones, fijar objetivos o definir orientaciones en este ámbito indica que un Estado puede imponer cuando quiera una política diferenciada y, por lo tanto, evitar una política comunitaria con su veto.

La labor del Alto Representante será, en buena medida, ayudar a fortalecer la cooperación entre los estados miembros para llevar a cabo acciones y políticas comunes en este ámbito.

Como siempre, la UE fija una serie de objetivos generales, relacionados con la democracia, la paz, la Carta de la ONU, el desarrollo, la asistencia y otro buen montón de buenas palabras.

Pero, básicamente, cada Estado miembro tiene su propia política exterior y de defensa, que en algunos casos converge con la del resto de socios de la UE, pero en otro muchos casos no. A partir de esa constatación, el Tratado recoge un buen número de buenas intenciones, de deseos de fomentar la coordinación y la cooperación, que el Alto Representante debe tratar de engrasar, pero sin muchas garantías. La política exterior y de seguridad sigue sin ser una soberanía plenamente cedida por los estados a la Unión.

¿Qué es la acción exterior? Una cosa es lo que todos entendemos por la política exterior y de seguridad tradicional (conflictos, relaciones internacionales, diplomacia…) y otra la acción exterior, y la Unión la ejerce en muy diversos ámbitos y de muy diversos modos. Por mencionarlo brevemente, el tratado establece una serie de disposiciones generales para estos ámbitos en el marco de la acción exterior: política comercial común, cooperación con terceros países y ayuda al desarrollo; medidas restrictivas de relaciones económicas o financieras; acuerdos internacionales; y relaciones con organizaciones internacionales y terceros países.

La excepción a la regla de la unanimidad. En rigor, debe decirse que la reformulación del mandato del Alto Representante acarreará, por primera vez, la adopción de decisiones por mayoría cualificada en este ámbito (Artículo 31), pero sólo para adoptar acciones o tomar posiciones, así como para designar representantes especiales a petición del Alto Representante para una crisis, conflicto o situación concreta. Pero, de igual modo, deberíamos añadir que incluso esta excepción a la regla de la unanimidad puede anularse si un Estado miembro se opone a adoptar una decisión por mayoría cualificada aduciendo motivos «vitales y explícitos de política nacional».

La opción de la cooperación reforzada. El hecho de que las disposiciones sobre la política común de seguridad y defensa recoja, en el apartado 6 del Artículo 42, la posibilidad de que los estados que deseen suscribir vinculaciones más estrechas en esta materia puedan hacerlo en el marco de la Unión mediante una cooperación reforzada o «estructurada permanente», indica también que, en buena medida, seguimos moviéndonos en el ámbito de la cooperación intergubernamental. Luego, quizás, lleguen a comunitarizar también esta política, pero aún no ha llegado ese momento, por mucho que en todo momento se nos hable en los tratados de política común exterior o de seguridad y defensa.

Entonces, ¿qué pinta el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad? Como ya hemos dicho, la UE ya contaba con uno, Javier Solana, pero sin atribuciones definidas, ni equipo ni presupuesto remarcable. Ahora, su sustituto tendrá todo lo que Solana pedía. Su función, además, cambia: Javier Solana era, además, secretario general del Consejo; su sucesor ya no ostentará esa segunda función, y a cambio será uno de los vicepresidentes de la Comisión Europea, encargado de la cartera de Relaciones Exteriores. Este cambio tiene por objetivo evitar la contradicción o choque obvio en el que incurrían Solana y el comisario europeo correspondiente. Este choque se evitará ahora, pero nacerá otro, puesto que el presidente del Consejo Europeo (que también será designado en la cumbre de mañana) tiene también, entre sus atribuciones, la de la representación exterior de la Unión. Y este tema no está suficientemente aclarado o definido en el Tratado de Lisboa. ¿A qué teléfono llamará la Casa Blanca? Probablemente a ninguno, porque ninguno tendrá poder ejecutivo o de decisión inmediata; es lo que tiene crear cargos de postal.

El rol del nuevo Alto Representante está bastante definido en el Tratado (como detallamos en la columna adjunta), pero no completamente. De hecho, el sucesor de Javier Solana deberá presentar una propuesta más detallada y concreta en los próximos meses a los estados, especialmente en todo lo relativo a una de las grandes novedades del Tratado de Lisboa en este ámbito: el Servicio Europeo de Acción Exterior, es decir, el cuerpo diplomático de la UE.

La literatura oficial promete que con el Tratado de Lisboa se cambiará de arriba a abajo la arquitectura institucional para la política exterior. Arriba estaría el Alto Representante con sus nuevas funciones y facultades, y abajo se encontraría el cuerpo diplomático europeo.

Los principales cambios en las funciones del Alto Representante tienen que ver, como ya hemos apuntado, con su nuevo rol como vicepresidente de la Comisión encargado de las Relaciones Exteriores, y con la misión de conducir y presidir los Consejos de Ministros de Asuntos Exteriores. Se trata de un doble mandato, en realidad, el double-hatting ya instaurado en la jerga comunitaria. Pero, aunque incrustado en la Comisión Europea, el Alto Representante dependerá, sobre todo, del Consejo; estará bajo la orden directa de los estados, así que es posible que la evidente falta de coherencia entre instituciones y Alto Representante que existió en la época de Solana sea más difícil de superar de lo que parece.

El servicio diplomático europeo, ¿sueño o pesadilla? Lo que el Tratado de Lisboa ha bautizado como Servicio Europeo de Acción Exterior es una de las estrellas de lo que se quiere presentar como la nueva Política Exterior europea, pero es, curiosamente, la menos concretada de todas las novedades. El apartado 3 del Artículo 27 nos dice que, «en el ejercicio de su mandato, el Alto Representante se apoyará en un servicio europeo de acción exterior que trabajará en colaboración con los servicios diplomáticos de los estados miembros y estará compuesto por funcionarios de los servicios competentes de la Secretaría General del Consejo y de la Comisión y del personal en comisión de servicios de los servicios diplomáticos nacionales». Y se añade que la organización y el funcionamiento de este servicio europeo de acción exterior se establecerá mediante decisión del Consejo, que se pronunciará a propuesta del Alto Representante, previa consulta al Parlamento Europeo y previa aprobación de la Comisión.

Es decir, no sabemos gran cosa, más allá de que este cuerpo diplomático europeo tampoco entrará en vigor cuando el Tratado de Lisboa sea una realidad dentro de trece días. Un atraso más a añadir a la larga lista de pequeñas o grandes mentiras del Tratado de Lisboa.

Lo que sí sabemos es lo que hoy existe. Por una parte, están todas las embajadas y servicios consulares de los estados miembros en todo el mundo y, aunque alguien suponga, en buena lógica, lo contrario, todo esto no va a a desaparecer.

Por otra parte, sabemos que la Comisión Europea mantiene 130 oficinas en los cinco continentes, con más de 5.000 empleados (sí, 5.000, han leido bien, a los que hay que añadir los que trabajan en Bruselas en la correspondiente dirección general). Para que se hagan una idea, la Comisión está presente incluso en las islas Fiji, y al menos tiene 35 empleados allá.

Y el Consejo cuenta con un número indeterminado de expertos en este ámbito (varios centenares, al menos).

Lo que el Servicio Europeo de Acción Exterior hará será crear un cuerpo único con la mayoría de los empleados de la Comisión repartidos por el mundo, algunos expertos del Consejo y un par de miles de diplomáticos y expertos adscritos hoy a los estados. En total, se anuncia un equipo formado inicialmente por unas 5.000 personas (6.000 o 7.000 cuando funcione a pleno rendimiento); es decir, un nuevo monstruo burocrático para la Unión Europea.

Lo que es inaceptable es que semejante mastodonte burocrático sea, en cierto modo, una farsa, puesto que no sustituirá a las embajadas y consulados de los estados miembros. ¿Inexplicable? No, en absoluto; esto simplemente demuestra que la política exterior y de seguridad común es mucho menos común de lo que nos pretenden hacer creer. Puede ser visto como un avance, y seguramente lo sea en cierto modo. De hecho, un servidor, como ciudadano comunitario, podrá elegir acudir al Servicio Europeo de Acción Exterior en lugar de a la embajada española o francesa a la que tendría que ir de otro modo en caso de necesidad. Pero a la Unión Europea cabe exigirle mucho más, cuando menos rigor. Por otra parte, nadie habla de plazos, y es más que probable que esto no se ponga en funcionamiento antes de 2011.

Además, muchas cuestiones siguen sin respuesta. Por ejemplo, ¿qué poder de control tendrá el Parlamento Europeo sobre este cuerpo diplomático? ¿Quién lo controlará? Y una más, ¿hay suficiente trabajo -y dinero- para tanta gente si los estados miembros mantienen sus delegaciones diplomáticas como hasta ahora?

Mañana conoceremos a la persona designada. El perfil elegido servirá para aclarar un poco más el contenido del cargo. Salvo sorpresa mayúscula (aunque no descartable, por los servicios prestados y el caos actual), la Unión Europea jubilará mañana a Javier Solana.

Josu Juaristi

http://www.gara.net/paperezkoa/20091118/167333/es/Articulo-22-Capitulo-1-Titulo-V

6 comentarios

  1. Disculpad que inserte aquí un debate que no tenga que ver con el hilo, pero creo que es necesario (pero no importante) ver las tácticas de manipulación de esa pseudo-izquierda sectaria y cómplice del mundialismo:
    http://www.kaosenlared.net/noticia/gustavo-bueno-nazbol-pasando-todo-arrastran-discipulos-2

    En el enlace que os he puesto, podréis ver la manera torticera de ir enlazando a todo tipo de personas, paginas web, blogs y portales para crear una especie de teoría conspiranoica donde, entre otras muchas cuestiones, los socialistas europeos seriamos una especie de avanzadilla secreta bajo las ordenes del filosofo materialista, comunista e hispanista Gustavo Bueno. Todo esto basado en los firmes y sólidos argumentos de los enlaces de internet; para el personaje-autor, tener enlazado o ser enlazado a un sitio-web significa adherirse y pertenecer a la ideología de ese sitio-web. Ridículo. Tan ridículo que ese gili-argumento le lleva al autor a defender la tesis de que un portal europeista como este estaría en la órbita de una izquierda hispánica que, precisamente, defiende todo lo contrario: una España fuera de Europa, perteneciente a un Imperio materialista unificado con hispanoamerica. ¡A lo loco! Y todo eso lo consigue argumentar en base a enlaces de internet; todo un prodigio del materialismo dialéctico, que en la figura del autor roza el esperpento y el insulto intelectual, tanto para materialistas como para simples humanos con algo de inteligencia o/y comprensión escrita.

    Pero el autor no se limita a crear tramas conspirativas en base a enlaces de internet, sino que se dedica a etiquetar a este y a aquel en base a sus filias y fobias, como si de un nuevo Torquemada de la Inquisición se tratase, o de uno de esos soldados, colocando estrellas de David amarillas, o triángulos rojos, en las solapas de aquellos que considera “nazifascistas”. No contento con eso, decide que aquello que escriben esos “nazifascistas” (previa selección suya, claro) ya no tienen validez, aunque haya sido escrito en esas paginas donde él se permite el lujo de señalar, de acusar, tan tontamente. Es decir, que si Menganito dice que esa pared es blanca, pero Menganito es tildado de nazifascisa por Fulanito, entonces esa pared deja de ser blanca. ¡Toma ya!

    Y para terminar, el buen muchacho, no satisfecho con esta sarta de tonterías decide, en un alarde de occidentrismo rancio, criticar a todos esos socialistas centro y sudamericanos por ser, como dice, “algo cortos de entendederas”. Porque el criticon cree que él, por ser occidental, sabe mucho mas y esta mucho mas desarrollado que esos pobres “indios” que no entienden del todo el socialismo, y por eso tienen cosas como lo de amar a su pueblo y reivindicar dignidad para su nación, en vez de hablar de un pueblo global (como lo querría el capitalismo y el mundialismo). Esos “pobres” socialistas venezolanos, cubanos, nicaraguenses, bolivianos etc… Que son tan “cortitos” que reclaman para si un socialismo para su Patria, con aquello de “¡Patria, socialismo o muerte!”. Para el criticon, esas son ideas malas, maliiiismas, pero entiende que esa gente “inferior” se equivoque con estos temas, no como él, que es occidental y ha entendido que la defensa de la integridad nacional es una cuestión banal, sin importancia, anticuada. Total, esos Chavez, esos Castro, esos Morales, esos Ortega, esos Guevara, esos Sandino, eran para él -oh gran ideologo occidentalista- “pobres gentes con un lío en la cabeza”. Es decir, que los ÚNICOS que han hecho frente, y hacen frente ahora, en el otro continente, al imperialismo y al capitalismo, son para él gente que no ha entendido nada. Muchacho, por llamarte algo, Chavez y los suyos están REVOLUCIONANDO el mundo mientras tú, desde internet en tu apartamento hipotecado, te permites criticarles. ELLOS, que luchan contra el GRAN ENEMIGO DE LA HUMANIDAD, serian los errados porque tú, en tu cabecita, has ideado una superrevolucion basada en conceptos QUE SOLO EXISTEN EN TU IMAGINACIÓN, y, lo que es peor, en caso de existir serian una gran ayuda a ese imperialismo, cuya principal oposicon es la existencia de PUEBLOS, NACIONES, que lucha contra su IMPERIALISMO.

    Tal vez el gran criticon occidentalista no se ha percatado, no se ha dado cuenta, no ha repasado la lección, y se le ha olvidado estudiar esa parte donde los enfrentamientos y las luchas por el socialismo solo existieron en el marco de la nación. Porque la Segunda Guerra Mundial fue “una gran guerra patriótica” para Stalin, porque (lamentablemente) la guerra no fue entre capitalistas y obreros de ninguna nación, sino entre rusos y alemanes, entre alemanes y norteamericanos. Porque los comunistas chinos, los comunistas vietnamitas, los comunistas coreanos, son eso, chinos, vietnamitas y coreanos, como fue Tito yugoslavo, como es Chavez venezolano, y ningún advenedizo freakye de ninguna secta va a venir a decirle a LOS PUEBLOS QUE LUCHAN que no luchen por su pueblo, por su patria. NINGÚN freakye va a decirles a los ÚNICOS QUE LUCHAN POR EL SOCIALISMO que dejen de hacerlo porque, según tú, están equivocados defendiendo a su pueblo y gritando esas consignas “tan atrasadas y sin valor alguno” de PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE.

    Pues “señor” freaky, aquí no engañamos, lo decimos bien claro: EUROPA, SOCIALISMO O MUERTE. Con nuestros compañeros socialistas de las demás grandes naciones, por la liberación del yugo capitalista e imperialista. Le pese a quien le pese, le moleste a quien le moleste. No se moleste en calificarnos, ya sabemos que los anti-patrias como TÚ gustáis de calificar de nazifascista a todo aquel que no os gusta: los liberales hacen lo mismo llamado a Chavez nazi, a Castro fascista, a Mahmud nazi-islamista y todo eso. ¿NO SERA QUE TENÉIS DEMASIADO EN COMÚN TÚ Y ESOS LIBERALES? Esa forma de insultar a la gente por defender a su pueblo, esa imperiosa necesidad de destruir a las naciones… Piense en ello, a lo mejor debería estar con ellos en vez de hacerse pasar por anticapitalista o anti-imperialista ¿no crees?

  2. Tienes toda la razón, pero no merecen la pena. Son el subproducto del antifascismo del sistema. Basta leer sus comentarios para ver que no están bien de la cabeza:

    “Todos sabemos que Botín y la Duquesa de Alba son incapaces de llevar una división militar, por consiguiente necesitan a mamporreros desclasaos para que les saquen las castañas del fuego. Y como sus ideales no son populares, necesitan de la “infiltración”, plagio de simbolos,…”

    Ademas este tipo de historias les viene muy bien, pues no en vano ha sido el articulo mas leído en su pagina (mas que los de capitalismo, mas que el de su camarada antifascista muerto…).

    Son el Aquihaytomate de la política suburbana.

  3. No es la primera vez que hacen una de estas, recuerdo que con motivo de las movilizaciones contra la crisis llamaron al boicot de los eurosocialistas, a posteriori claro.

    Yo no me considero patriota de ninguna clase, pero como bien ha explicado Sofia la patria, la nación, el pueblo, es el territorio que permite efectuar una revolución socialista.

  4. Leyendo los comentarios al articulo del tipejo ese te das cuenta de el KAOS que existe tanto en su propia cabeza como entre los suyos. Y es que si os fijais aquello parece un vertedero donde cada cual tiene opiniones distintas sobre hechos concretos, lo que imposibilita crear nada políticamente hablando, por mucho que sean bastantes (o no) personas. De ahí no sale nada bueno, menos aun de un articulista borjamari de ese bodrio de Izquierda Anticapitalista que es una copia barata y sucursalista del NPA frances de Besansenot, que al final no es mas que esa ideología progre-guay en su enésimo intento por revenderse como algo novedoso y de futuro, y, sobretodo, revolucionario. Pero al final, nada de nada. En Francia el partido anti-sionista les ha mostrado las vergüenzas, hasta el punto de ver imágenes para la posteridad como antifascistas defendiendo el honor del estado sionista de Israel, intentando agredir a judíos ortodoxos, árabes, musulmanes, de la lista anti-sionista. Penoso.

    No han entendido nada, no lo entenderán jamas, porque el mundo, la humanidad, no se mueve según sus patrones pre-establecidos. Las relaciones de poder, de fuerza, de los pueblos, no son preceptos con coordenadas precisas, sino impulsos colectivos e individuales que merecen ser observados en cada momento para poder ofrecer una lectura y contestación política precisa a esos problemas.

    ¡¡¡¡Si no entienden que es transversalismo, si no entienden que el socialismo es anterior a todas sus historias, no es nuestra culpa!!!!

    Por una Europa socialista

  5. Hemos recibido algunos emails pidiéndonos que respondamos a todas esas injurias. Hemos recibido también artículos propios sobre este asunto para ser publicados en portada. Pero no vamos a caer en esto, no vamos a caer en las provocaciones de un enano conspirador. La situación de los trabajadores y de las naciones del mundo es tan penosa que perder el tiempo en estos asuntos de patios y corralas nos parece indigno, propio de mentalidades aburguesadas que, asentadas en la comodidad del primer mundo, no se dan cuenta -o no quieren pensarlo, con el ADSL funcionando- de la situación limite que vivimos desde hace tanto tiempo, y los cambios que se están produciendo, a peor.

    Contra el imperialismo y su injerencia nacional, contra el capitalismo y la explotación de los trabajadores, nosotros creemos que hay solo dos posiciones: capitular o resisitir y combatir. Nosotros elegimos la segunda, y no tenemos problemas en marchar con quienes haga falta con tal de combatir al enemigo. La mejor táctica contra un poder tan grande es la unidad. Unidad de trabajadores y de sus naciones.

    En otros lugares del mundo esto lo han entendido perfectamente, y cada día se fortalecen los lazos de amistad y cooperación entre regímenes anti-imperialistas, por encima de posiciones ideológicas obsoletas. Aquí, en Europa, como continente alienado de masas de burguesitos egoístas y consumidores, no parece que la gente esté por la labor. ¿Por qué? Porque las organizaciones, los partidos políticos, que supuestamente defienden el socialismo, en realidad están contaminados de ese espíritu mercantilista y de marca de la política. Y en vez de unirse en un frente de combate (donde deberían ceder en pos de la lucha), prefieren mantener sus caducas estructuras y no perder ni una sola cuota militante. Prefieren la derrota antes que perder cuota de mercado en ese supermercado de las ideologías, donde importan mas los logotipos de las banderitas y las camisetas que el fondo, que el objetivo: derrocar al capitalismo.

    Nosotros seguiremos intentando crear, dentro de nuestras posibilidades, una opción socialista y europea. Le pese a quién le pese, moleste a quién moleste. Allá cada cual con su conciencia, cuando sus hijos les pregunten que hicieron -o que no hicieron- para que el capitalismo y el mundialismo se impusiese con tanta facilidad… “proteger la empresa-partido-secta, hijo, en vez de unirnos con los que no se visten con nuestros mismos colores y con nuestro propio logotipo ni nos pagaban cuota mensual”. Allá cada cual, algún día los europeos -como otros pueblos- deberán despertar de su letargo y reivindicar lo que es suyo como trabajadores y como europeos.

    Todo lo demás es basura, falsas banderas.

    EUROPEOS Y SOCIALISTAS
    red3via@yahoo.es

  6. Al final ellos aplican los principios de Goebbels:

    1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
    2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
    3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
    4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
    5. Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
    6. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
    7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
    8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
    9. Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
    10. Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
    11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

    Yo si que hubiese contestado en un articulo en portada, para clarificar a la gente ciertas cuestiones.

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